lunes 2 de noviembre de 2009

80 minutos

No. Camino a paso de metro mientras tranzo una mirada al frente y una al piso. No. Pasan imágenes inéditas e inmóviles porque veloces. No. Se va la luz aumenta el ruido y un azul intermitente. No. Ni hablo ni miro ni escucho ni pienso. No. Tan expedito que parece rápido transitando solo. No. De pie tal vez en el suelo espero llega. No. Si hay suerte en la ventana hasta que se acaba. No. Algunos muchos metros by myself. No. Una cadena un candado una llave el perro una puerta el cómodo olor. No. 80 minutos. A la playa QUIZÁS SI.

jueves 15 de octubre de 2009

Tirarse!

Sabes poco y nada...
incertidumbre total...
pero hay algo que te impulsa...
miras fijamente, tratando de encontrar algo que te lo impida...
hasta retrocedes, perdiendo todo de vista...
casi te arrepientes...
y de repente, la mente en blanco...
la distancia se acorta...
la quietud se transforma en impulso...
vuelas...
y ya estas dentro.
En la piscina o en la vida, se trata de tirarse!

jueves 8 de octubre de 2009

En el fondo...

:)

lunes 14 de septiembre de 2009

Fácil

NO. Quizás una de las palabras más simples de nuestro vasto vocabulario, una de las primeras que aprendemos (tengo un primo que, cuando era chico, no sabía decir si... indiferentemente de lo que quisiera decía no) y también quizás una de las que más decimos.
¿Entonces por qué es que no aprendo a decirla? Ante una pregunta, una sugerencia, un favor... no sé más que decir si. Ni tiempo para pensar me doy, a veces de verdad no sé lo que estoy diciendo, hasta después que ya lo dije... ese terrible par de letras... SI

miércoles 9 de septiembre de 2009

crisis

¿Y a mí cuándo?
Y otra cosa... prohibido ver comedias románticas, hacen mal para la salud.

domingo 30 de agosto de 2009

Me encanta todo eso!

Me encanta el sonido del agua cuando cae en el vaso.
Me encanta como el pasto se mueve con el viento y se marcan unas líneas más claras.
Me encanta el pan con palta.
Me encanta meter mis pies en la arena cuando está fría y seca y sentir los granitos entre mis dedos.
Me encanta ver películas.
Me encanta llorar.
Me encanta la coca cola con hielo, después de un rato.
Me encanta escribir cosas que me encanten leer.
Me encanta abrir la ventana, después del desayuno, y acostarme de nuevo.
Me encanta abrazar a mi mamá. Me encanta abrazar.
Me encanta bañarme. En la piscina, en el mar, en un lago, pero no en la tina.
Me encanta que haga frío y ponerme al sol.
Me encanta el olor a jazmín.
Me encanta el sonido de las patas de los caballos sobre el pavimento.
Me encanta bostezar y estornudar.
Me encanta la chirimoya.
Me encantan los organilleros.
Me encanta adivinar que están cocinando cuando abro la puerta de la cocina.
Me encanta el olor de los libros antiguos.
Me encanta manejar con las ventanas abiertas cuando hace un poco de frío.

jueves 20 de agosto de 2009

La edad para recordar

En ese tiempo en que contábamos nuestros años de vida con la sola ayuda de las manos, simplemente con acordábamos. Y ni siquiera teniamos que esforzarnos tanto. Que tanto podía significar lo que habíamos hecho hace meses, los compañeros nuevos que teníamos hace pocos años... Nuestras pequeñas mentes almacenaban las pocas cosas que necesitabamos. Nos dejábamos sorprender de tal manera que todo era siempre nuevo para nuestros sentidos, y aun no había nada guardado en nuestras cabecitas.
Ahora que necesitamos a otro para contar nuestros años, que las velas de a poco no caben en la torta (cuando la valentía es suficiente para poner el numero correcto)... Ahora ya estamos en edad de RECORDAR. No solo de acordarnos de la materia de la semana pasada, del nombre del profesor de castellano de cuarto medio o dell regalo que le hiciste el año pasado... Hoy vamos más allá, hoy quitamos un poco el polvo acumulado en la memoria para ver si podemos rescatar... Los columpios donde tratabamos de tocar las ramas de los árboles en el patio de la casa; el país secreto que se escondía solo "un poco más allá"; el tire y gane, el elástico, las cartas; esas navidades en la playa con familia que no reconocía; las energías para terminar de caminar de vuelta a la casa por el campo; cuando aprendí a leer, el silabario, mi abuela con su infinita paciencia....
Ya no tengo que simplemente acordarme... A mi cortos años ya voy más allá y recuerdo.