Llegas a dar la prueba de un libro y resulta que al profesor se le ocurrió hacerla oral. Tu nota se va en tres preguntas que debes responder en el minuto. Entonces te da un ataque de muletillas, llenad tu respuesta de "como que..." "cachai" o cosas peores. Las ideas se te agolpan en la garganta y salen sin orden coherente alguno y tu respuesta queda como una amalgama de conocimientos desordenados y casi indescifrables...
Despiertas, todo era una pesadilla, llegas al colegio y te entregan una prueba de ocho preguntas que debes desarrollar en una hora y media y las respuestas pueden medir cuanto tu conocimiento quiera. Te tomas tu tiempo, ordenas tus ideas, eliminas las muletillas y borras las palabras que ya no te gustan y la prueba es una perfecta imagen de tus conocimientos.
Escribes para vaciar tu cerebro, para transformar todo en tinta sobre un papel y en el futuro poder recordar (y reirte de) todo lo que pensabas. El lápiz te ayuda, las teclas te ayudan, todo se hace más fácil cuando tu mente empieza a aparecer ante tus ojos y todo está más ordenado y claro.
No hay mucho más que decir, nada más alivinte que un lápiz y un papel o un teclado y una pantalla cuando tu cerebro va a explotar, cuando viste algo increíble y no quieres que se te olvide, todo queda ahí y tu memoria se divide en dos, tu cabeza y tus cuadernos, tus blogs, tus palabras.
Las palabras la llevan y escritas...SE QUEDAN
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1 comentario:
oye mocosa insolente me acavo de reiiiirrrr cmo media hr con tu wea q escribisteeee eri secaaa jajaja en vddd demasiado siertaaaa bueno eso es todo un besiwi tu hermano perferido (obvio que German)
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