martes, 7 de agosto de 2007

De como nos cambia la mente

Erase una vez un cerebro literario, dentro de él fluían mundos continuamente, cada imagen era para él una historia y la verdad es que sus 'pies' solían distar de la tierra. Erase también un cerebro matemático, al cual se le daban cómodamente los cálculos y siempre tenia una solución (a veces demasiado) práctica para cada problema.
Pues, es hoy la historia de mi cerebro, o de mi mente, más poéticamente conocida. Nunca hubo en mi cerebrito una pasión, nunca un cien por ciento, nunca un si rotundo. Abundan en él las poesías, los amores, las historias; pero con ellos conviven los números, el ahorro, la practicidad del pensamiento.
Sincera y personalmente (obvio o no?) esto me molesta, mi personalidad es tan indefinida que a veces me dan ganas de cachetearla para que se decida.
Como todos en la vida pasamos por una etapa cebollenta, el lado sensible, el lado escrito de mi cerebro se desarrolló, se llenaba los cuadernos, las servilletas, el computador... Hasta que legó tercero y las matemáticas entraron de lleno en mi vida, matrices, álgebra, trigonometría, esas eran las cosas que empezaron a ocupar espacio en mi masa encefálica.
¡Pobre cerebro sin caminos definidos! Pobre alma literaria encerrada en una clase de cálculo, pobre pensamiento práctico que las historias no dejan fluir.
En fin, como todo en la vida (por favor!) consigo de a poco el equilibrio, ustedes leen mi parte literaria del cerebro y los profes corrigen mi parte matemática, ¡Que reinen la una sobre la otra y viceversa! ¡Que nunca se opaque ninguna!
...COMO NOS CAMBIA LA MENTE...

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