sábado, 26 de julio de 2008

Horizontalidad

Tus pies dejan de tocar el suelo.
Tu columna ya no tiene que soportar el peso de tu cabeza llena de ideas del día.
Tus vértebras se separan lentamente y descansan sobre el colchón.
Sientes un dolor que te da ganas de levantar la cintura, pero la dejas caer y hasta esa casi molestia la disfrutas.
Cada parte de tu cuerpo pesa por si sola. Las rodillas, los pies, la cadera, los hombros, las manos, la cabeza.
Y mientras a pedazos te vas durmiendo y tus ojos ya no ven más que el liso color del techo, tu cabeza funciona a mil. Estudia cada momento del día, piensa en colores, sonidos, recuerda, analiza y proyecta. No para, no para... no para... no para.
Se te cierran los ojos aunque no quieras, una, dos veces, se va el color del techo y de a poco se calla hasta la mente... OFF.

1 comentario:

Janoma dijo...

Horizontalidad lateral acompañada es mucho mejor.