Irreemplazablemente mía...
... Saco de sueños,
infinito fondo de plumas (o no)
donde van a parar todas las fantasías de mi inconsciente sueño REM.
Apasionado coleccionista de dilemas de mi vida,
mi blando oído, no se cansa de escuchar cada voz en mi mente.
Perfecta forma para que descansen mis pensamientos.
Me basta con poner mi cabeza sobre ti para sentir que el día,
por fin, se terminó.
sábado, 21 de febrero de 2009
sábado, 7 de febrero de 2009
De chica...
... Creía que el paso de cebra no valía si no pisabas la parte blanca, y que si pisabas la calle, te podía atropellar igual.
... Me encantaba quedarme mirando el techo del auto fijamente hasta que aparecían figuras, que si me quedaba contemplando por más rato, se deformaban. Y que si dejaba de mirarlas, desaparecían.
... Creía que las fábricas de Iansa, en realidad eran fábricas de nubes, que salían por sus chimeneas gigantes.
... Nunca creí en el Viejito Pascuero.
... Creía que, cuando dormía, Dios me sacaba el cerebro para poder ver lo que pensaba y así sabía todo lo que me pasaba. También creía que me manejaba con un joystick.
... Creía que los 15 años eran la edad perfecta.
... Me encantaba quedarme mirando el techo del auto fijamente hasta que aparecían figuras, que si me quedaba contemplando por más rato, se deformaban. Y que si dejaba de mirarlas, desaparecían.
... Creía que las fábricas de Iansa, en realidad eran fábricas de nubes, que salían por sus chimeneas gigantes.
... Nunca creí en el Viejito Pascuero.
... Creía que, cuando dormía, Dios me sacaba el cerebro para poder ver lo que pensaba y así sabía todo lo que me pasaba. También creía que me manejaba con un joystick.
... Creía que los 15 años eran la edad perfecta.
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