sábado, 26 de julio de 2008

Horizontalidad

Tus pies dejan de tocar el suelo.
Tu columna ya no tiene que soportar el peso de tu cabeza llena de ideas del día.
Tus vértebras se separan lentamente y descansan sobre el colchón.
Sientes un dolor que te da ganas de levantar la cintura, pero la dejas caer y hasta esa casi molestia la disfrutas.
Cada parte de tu cuerpo pesa por si sola. Las rodillas, los pies, la cadera, los hombros, las manos, la cabeza.
Y mientras a pedazos te vas durmiendo y tus ojos ya no ven más que el liso color del techo, tu cabeza funciona a mil. Estudia cada momento del día, piensa en colores, sonidos, recuerda, analiza y proyecta. No para, no para... no para... no para.
Se te cierran los ojos aunque no quieras, una, dos veces, se va el color del techo y de a poco se calla hasta la mente... OFF.

martes, 22 de julio de 2008

Servicio, Voluntad y Compromiso

Acabo de llegar de trabajos y estoy muerta. Pasé 10 días de mis vacaciones en Tierra Amarilla, una localidad a 15 kilómetros de Copiapó, a casi doce horas de mi casa, mi cama, mi baño. Entregué dos casas, dos hogares a dos familias que de verdad lo necesitaban. Ver como la cinta tricolor se cortaba gracias al trabajo de las 8 personas que fuimos familia y partners de construcción, sobrecogió mi corazón ambas veces de manera muy distinta, pero igual de fuerte.
Acabo de llegar de trabajos y soy otra persona. El servicio, la voluntad y el compromiso vividos en Tierra Amarilla no dejaron indiferente mi personalidad y mi actitud frente al resto. Porque servir cuando hay que servir puede ser fácil, pero servir cuando también hay que vivir no lo es tanto. Servicio, Voluntad y Compromiso.
Servir es una tarea tan difícil como urgente y así como me dispuse construir durante 10 días para hacer feliz a dos familias, ahora estoy dispuesta a servir cada día para hacer feliz a mucha gente más.
Me decidí a ir a trabajos, me decidí a levantarme temprano cada día y pescar el chuzo, la pala, el martillo para trabajar o la esponja para lavar y me decidí a hacerlo con una sonrisa. Me decidí a jugármela por la felicidad del otro, del pueblo de Tierra Amarilla y de mis compañeros. Y al final salí ganando.
Y ahora que volví a Santiago, a mi casa, con mi familia, a estudiar, a la rutina, me toca seguir con el compromiso. El compromiso con mis compañeros, con mi universidad y con mi País. Porque sé que soy el futuro de Chile, me comprometo a servir para hacerlo mejor.
Acabo de llegar de trabajos.

lunes, 7 de julio de 2008

Mala Señal

Ya no se que más hacer. Por algún extraño motivo nadie entiende nada ¿Será la mala señal?