domingo, 26 de agosto de 2007

De como nació Valparaíso




Valparaíso es una ciudad mística, si bien los puertos tiene algo místico por su esencia marina, su constante movimiento o la comunicación universal que significan, Valparaíso tiene ese algo especial que no se logra entender hasta que se conoce a la que llaman "La Joya del Pacífico".
Dicen que Valparaíso nunca fue fundada, sino que descubierta. Entonces ¿Cómo es que nació este puerto que es nuestro orgullo y mi inspiración? Esta es la historia de los inicios de MI Valparaíso.
Era una de esas mañanas en que la costa amanece indefinible entre lo que es tierra y mar. La neblina entraba por la playa y subía por los grandiosos cerros que la rodeaban, era tan densa que se mezclaba con la espuma del mar e iba cubriendo todo a su paso. Con las primeras luces que el sol enviaba al aparecer tras la cordillera, cada ínfima gota de la neblina y hasta la burbuja más pequeña de la espuma tomó un color diferente.
Cuando llegó el calor del mediodía, se detuvo el camino de los brazos blancos que el mar había abierto sobre playa hasta los cerros. Pero ese montón de colores y texturas no quiso volver al agua y se quedó en tierra, disfrutando del sol.
Se iba la luz y en Valparaíso empezaba a correr el helado viento del atardecer, que hizo que los brazos de espuma y neblina, quietos sobre la tierra se hicieran sólidos y se convirtieran poco a poco en callecitas de adoquines, en ascensores de colores, en casas de poetas y también de familias. La luna llena y las estrellas bañaron al nuevo puerto con una luz blanca y plateada que resaltaba los colores que el sol les había regalado y el mar bañaba la playa observando lo que eran ahora su espuma y su niebla.
Así fue como estaba el puerto cuando lo descubrieron, así lo encontró la gente que entró en el y lo hizo su hogar. En él todavía hay poetas, pescadores y familias que hicieron de los brazos del mar un lugar donde vivir. Cada uno le entrega al puerto un poco de sí cada día, cada uno ha plasmado su arte en los colores solares de sus casas.
Cada nuevo día el sol sale a mirar orgulloso el puerto de sus amores, aquel que el mar le regaló a la tierra y que él mismo pintó y que ahora es "un anfiteatro natural con vista al océano" en el que cada porteño mira cada día de su vida pasar.


Frase célebre

"Hay gente que es del mismo material que los sueños"
Gus, de 'Paréntesis'

jueves, 16 de agosto de 2007

De como a veces es mejor no saber

Hay gente que insiste en medir el tiempo y en saber exactamente cuanto tiempo falta para que pase cualquier cosa. Yo me pregunto ¿Que pasa con el presente cuando estamos tan pendientes del futuro? Pasa totalmente a segundo plano, nos olvidamos de que para llegar al futuro, primero hay que vivir el presente, ineludiblemente...
Pero no se trata simplemente de vivirlo, yo digo, de cumplir ese trámite para alcanzar el futuro, sino de VIVIRLO, de no pensar en cuanto falta para que llegue una fecha, sino en todo lo que voy a hacer antes de esa fecha, en este minuto, ahora, a concho...
¿Contar los días? Esque no me cabe en la cabeza, es como acortar el tiempo que queda, es como des-sencibilizar, quitarle toda la gracia a lo que está pasando ahora, al presente, tantos pensamientos enfocados al futuro que no queda ni siquiera uno para vivir.
Entonces, no queda ningún día para que sea el de hoy, no falta ningún mes para el presente, no tenemos que esperar ni un segundo para vivir, porque eso es todo lo que nos espera hasta el final, vivir y no vale la pena contar cuanto quede para algo, porque desperdiciamos la vida que hay entremedio y pasamos de largo todas las cosas importantes y no calendarizadas que pueden pasar en ese tiempo medido, calendarizado y, lamentablemente, también perdido.
Y... queda guardar las agendas, vivir cada minuto y que no queden días para nada, solo ahora. Que rico pensar así...y a disfrutar a concho la vida :)

viernes, 10 de agosto de 2007

De como aún nos queda . . .


. . . un poco de naturaleza. Disfrutenla

martes, 7 de agosto de 2007

De como nos cambia la mente

Erase una vez un cerebro literario, dentro de él fluían mundos continuamente, cada imagen era para él una historia y la verdad es que sus 'pies' solían distar de la tierra. Erase también un cerebro matemático, al cual se le daban cómodamente los cálculos y siempre tenia una solución (a veces demasiado) práctica para cada problema.
Pues, es hoy la historia de mi cerebro, o de mi mente, más poéticamente conocida. Nunca hubo en mi cerebrito una pasión, nunca un cien por ciento, nunca un si rotundo. Abundan en él las poesías, los amores, las historias; pero con ellos conviven los números, el ahorro, la practicidad del pensamiento.
Sincera y personalmente (obvio o no?) esto me molesta, mi personalidad es tan indefinida que a veces me dan ganas de cachetearla para que se decida.
Como todos en la vida pasamos por una etapa cebollenta, el lado sensible, el lado escrito de mi cerebro se desarrolló, se llenaba los cuadernos, las servilletas, el computador... Hasta que legó tercero y las matemáticas entraron de lleno en mi vida, matrices, álgebra, trigonometría, esas eran las cosas que empezaron a ocupar espacio en mi masa encefálica.
¡Pobre cerebro sin caminos definidos! Pobre alma literaria encerrada en una clase de cálculo, pobre pensamiento práctico que las historias no dejan fluir.
En fin, como todo en la vida (por favor!) consigo de a poco el equilibrio, ustedes leen mi parte literaria del cerebro y los profes corrigen mi parte matemática, ¡Que reinen la una sobre la otra y viceversa! ¡Que nunca se opaque ninguna!
...COMO NOS CAMBIA LA MENTE...