Valparaíso es una ciudad mística, si bien los puertos tiene algo místico por su esencia marina, su constante movimiento o la comunicación universal que significan, Valparaíso tiene ese algo especial que no se logra entender hasta que se conoce a la que llaman "La Joya del Pacífico".
Dicen que Valparaíso nunca fue fundada, sino que descubierta. Entonces ¿Cómo es que nació este puerto que es nuestro orgullo y mi inspiración? Esta es la historia de los inicios de MI Valparaíso.
Dicen que Valparaíso nunca fue fundada, sino que descubierta. Entonces ¿Cómo es que nació este puerto que es nuestro orgullo y mi inspiración? Esta es la historia de los inicios de MI Valparaíso.
Era una de esas mañanas en que la costa amanece indefinible entre lo que es tierra y mar. La neblina entraba por la playa y subía por los grandiosos cerros que la rodeaban, era tan densa que se mezclaba con la espuma del mar e iba cubriendo todo a su paso. Con las primeras luces que el sol enviaba al aparecer tras la cordillera, cada ínfima gota de la neblina y hasta la burbuja más pequeña de la espuma tomó un color diferente.
Cuando llegó el calor del mediodía, se detuvo el camino de los brazos blancos que el mar había abierto sobre playa hasta los cerros. Pero ese montón de colores y texturas no quiso volver al agua y se quedó en tierra, disfrutando del sol.
Se iba la luz y en Valparaíso empezaba a correr el helado viento del atardecer, que hizo que los brazos de espuma y neblina, quietos sobre la tierra se hicieran sólidos y se convirtieran poco a poco en callecitas de adoquines, en ascensores de colores, en casas de poetas y también de familias. La luna llena y las estrellas bañaron al nuevo puerto con una luz blanca y plateada que resaltaba los colores que el sol les había regalado y el mar bañaba la playa observando lo que eran ahora su espuma y su niebla.
Así fue como estaba el puerto cuando lo descubrieron, así lo encontró la gente que entró en el y lo hizo su hogar. En él todavía hay poetas, pescadores y familias que hicieron de los brazos del mar un lugar donde vivir. Cada uno le entrega al puerto un poco de sí cada día, cada uno ha plasmado su arte en los colores solares de sus casas.
Cada nuevo día el sol sale a mirar orgulloso el puerto de sus amores, aquel que el mar le regaló a la tierra y que él mismo pintó y que ahora es "un anfiteatro natural con vista al océano" en el que cada porteño mira cada día de su vida pasar.
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