¿No creen que si los ángeles realmente bajaran a la tierra no se caerían? ¿No es un poco lógico que un ser celestial baje del cielo celestialmente (ya...) con música, nubes, luz?
Caerse... Seguro.
jueves, 24 de abril de 2008
miércoles, 23 de abril de 2008
Sentidos
Vista: Rojo, Verde, sombra con forma de bicicleta sobre la calle, rostros (que percibes por aquí y guardas allá arriba, por todo el tiempo que quieras) Oscuridad, nada de nada. Azul, Amarillo. Movimiento, distorsión (agua, ventana) Luz intensa, sensación de pupilas achicándose y la necesidad increíble de entrecerrar los párpados. Blanco - Negro.
Oído: Voces (¿las recordamos?) desde todas partes, o de una sola. Música, guitarra, saxo, piano. Sonidos, lluvia, estómago, viento. Ruidos (¿molestan?) autos, gritos, tantas voces juntas, alarmas.
Gusto: Cuatro, dulce, amargo, salado, ácido. Los reconocemos y los mezclamos y no sabemos como definirlos, como siempre. Algunos nos encantan, realmente, nos hacen sentir un placer inexplicable, inexplicablemente otros ni los soportamos. Ejemplos bastan, sobran y diferimos, estoy segura.
Olfato: Hay olor a... siempre, especialmente en Santiago, el olor a smog por muy cliché que suene, no se va. Infancia, amores, viejos, casas. Familias, personas, huelen así, la gente no suele oler 'a algo' sino todo lo contrario, hay cosas que huelen 'a alguien'. Yo huelo a OMO, mi ropa huele a mi.
Tacto: y por favor no solo en las manos. El agua en el pelo, la gente en el metro, el sol en la piel completa (¿tacto?) los pies sobre la arena, la arena sobre los pies, las lágrimas en las mejillas, los labios en los labios (nunca) Las manos, las manos sobre todo, hay que asumir que son las que más sienten porque con ellas 'tocamos', aunque toquemos con todo el cuerpo, con toda la piel, ellas son las que más gozan.
Bonus. Voz: está bien, no sentimos con la voz, pero hacemos sentir tanto. El inexplicable (lo sé, totalmente explicable) sonido que sale de 'no sé donde' por la garganta hacia donde quiera, ojalá a los oídos de alguien más. Graves, raspadas, ¿despacio?. Únicas
Sensual viene de sentidos.
Oído: Voces (¿las recordamos?) desde todas partes, o de una sola. Música, guitarra, saxo, piano. Sonidos, lluvia, estómago, viento. Ruidos (¿molestan?) autos, gritos, tantas voces juntas, alarmas.
Gusto: Cuatro, dulce, amargo, salado, ácido. Los reconocemos y los mezclamos y no sabemos como definirlos, como siempre. Algunos nos encantan, realmente, nos hacen sentir un placer inexplicable, inexplicablemente otros ni los soportamos. Ejemplos bastan, sobran y diferimos, estoy segura.
Olfato: Hay olor a... siempre, especialmente en Santiago, el olor a smog por muy cliché que suene, no se va. Infancia, amores, viejos, casas. Familias, personas, huelen así, la gente no suele oler 'a algo' sino todo lo contrario, hay cosas que huelen 'a alguien'. Yo huelo a OMO, mi ropa huele a mi.
Tacto: y por favor no solo en las manos. El agua en el pelo, la gente en el metro, el sol en la piel completa (¿tacto?) los pies sobre la arena, la arena sobre los pies, las lágrimas en las mejillas, los labios en los labios (nunca) Las manos, las manos sobre todo, hay que asumir que son las que más sienten porque con ellas 'tocamos', aunque toquemos con todo el cuerpo, con toda la piel, ellas son las que más gozan.
Bonus. Voz: está bien, no sentimos con la voz, pero hacemos sentir tanto. El inexplicable (lo sé, totalmente explicable) sonido que sale de 'no sé donde' por la garganta hacia donde quiera, ojalá a los oídos de alguien más. Graves, raspadas, ¿despacio?. Únicas
Sensual viene de sentidos.
lunes, 21 de abril de 2008
Mirar (antes de cruzar)
Derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda... Que lindas son mis zapatillas, solo que están medias sucias, las debería lavar, y medias viejas, de más que me podría comprar unas nuevas... Es como irregular el diseño de la vereda, es imposible caminar a un paso normal y a la misma vez no pisar las líneas, deberían haber pensado en eso cuando la hicieron... Derecha, izquierda, derecha, izquierda... Uy! que onda la señora, que se fije por donde camina, mire para adelante la próxima vez (sentimiento recíproco por parte de la señora)... ¡Me encanta esta canción! Nada más rico que caminar con música, sin molestar a nadie y sin que nadie te moleste... Que raro, como que se acabó la vereda, parece que están arreglando porque hay piedras sueltas por todas partes... Derecha, izquierda, izquierda, derecha (digamos, para variar un poco)... Mmmm, hay que cruzar...
MIRO HACIA LOS DOS LADOS. Hay un mundo allá afuera.
Dejemos de mirar al suelo, hay tanto que ver en el camino, no solo si vienen o no autos para poder cruzar.
Mira, siente, disfruta. Camina.
MIRO HACIA LOS DOS LADOS. Hay un mundo allá afuera.
Dejemos de mirar al suelo, hay tanto que ver en el camino, no solo si vienen o no autos para poder cruzar.
Mira, siente, disfruta. Camina.
¿Similitud Cerebral?
Y yo que me creía única, que no entendía como iba a sobrevivir en un mundo de números con mi cerebro de palabras. Resulta que no.
Imaginaba mi cerebro como un campo de batalla entre dígitos y palabras, peleando infinitamente por conquistar mis pensamientos. Cálculo contra el blog, contabilidad contra mis ganas insaciables de leer leer leer. Pero sobre todo, pensaba que a nadie más le pasaba.
Pues, trsite realidad la mía, esa batalla a muerte es la que se vive a cada minuto en los cerebros de muchos que no saben como pensar, que no saben qué pensar y que, sobre todo, no saben como codificar sus pensamientos (si claro, como si alguien se cuestionara como codificar los pensamientos...)
Existe una trisite similitud cerebral que rompe un poco mis esquemas, que derrumba mi mayor disyuntiva y que, en contra de las leyes anturales, no me deja más tranquila, sino que me colapsa más todavía.
No tiene ningún sentido, pero tenía que decirlo.
Imaginaba mi cerebro como un campo de batalla entre dígitos y palabras, peleando infinitamente por conquistar mis pensamientos. Cálculo contra el blog, contabilidad contra mis ganas insaciables de leer leer leer. Pero sobre todo, pensaba que a nadie más le pasaba.
Pues, trsite realidad la mía, esa batalla a muerte es la que se vive a cada minuto en los cerebros de muchos que no saben como pensar, que no saben qué pensar y que, sobre todo, no saben como codificar sus pensamientos (si claro, como si alguien se cuestionara como codificar los pensamientos...)
Existe una trisite similitud cerebral que rompe un poco mis esquemas, que derrumba mi mayor disyuntiva y que, en contra de las leyes anturales, no me deja más tranquila, sino que me colapsa más todavía.
No tiene ningún sentido, pero tenía que decirlo.
jueves, 3 de abril de 2008
Impuesto a las Palabras (o De como se me mezclaron dos mundos)
Todo eran palabras en mi vida, me gustaban las bocas porque podían decirlas,me gustaban los oídos porque podían escucharlas, me gustaban los lápices porque podían escribirlas y me gustaban los ojos porque podían verlas. Encontraba una para cada cosa, para que pasaba, para cada objeto que veía, para todo lo que sentía.
Veía en ellas a mis mejores amigas, a mi terapia de relajación, a mi manera de expresarme y porque no también a mi manera de entender el mundo.
Con ellas todo era mucho más fácil… Hasta que apareció el impuesto.
Nunca supe bien si fue la demanda la que bajó o la oferta que subió o el equilibrio que cambió, el precio que varió… Pero las palabras salieron de mi vida y todavía no aprendo a vivir sin ellas
Veía en ellas a mis mejores amigas, a mi terapia de relajación, a mi manera de expresarme y porque no también a mi manera de entender el mundo.
Con ellas todo era mucho más fácil… Hasta que apareció el impuesto.
Nunca supe bien si fue la demanda la que bajó o la oferta que subió o el equilibrio que cambió, el precio que varió… Pero las palabras salieron de mi vida y todavía no aprendo a vivir sin ellas
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