Y yo que me creía única, que no entendía como iba a sobrevivir en un mundo de números con mi cerebro de palabras. Resulta que no.
Imaginaba mi cerebro como un campo de batalla entre dígitos y palabras, peleando infinitamente por conquistar mis pensamientos. Cálculo contra el blog, contabilidad contra mis ganas insaciables de leer leer leer. Pero sobre todo, pensaba que a nadie más le pasaba.
Pues, trsite realidad la mía, esa batalla a muerte es la que se vive a cada minuto en los cerebros de muchos que no saben como pensar, que no saben qué pensar y que, sobre todo, no saben como codificar sus pensamientos (si claro, como si alguien se cuestionara como codificar los pensamientos...)
Existe una trisite similitud cerebral que rompe un poco mis esquemas, que derrumba mi mayor disyuntiva y que, en contra de las leyes anturales, no me deja más tranquila, sino que me colapsa más todavía.
No tiene ningún sentido, pero tenía que decirlo.
lunes, 21 de abril de 2008
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