martes, 27 de mayo de 2008

Sonidos de Invierno

Lluvia y fuego, conviviendo a mi alrededor en una noche de invierno.
Una es libre y al caer con un sonido intermitente brusco y dormido se hace presa de la tierra.
El otro cruje gritando por libertad y intenta alcanzarla en el humo.
Agua y fuego, dos elementos contrarios que musicalizan las noches de lluvia.
Las noches de Invierno.

viernes, 16 de mayo de 2008

Saber v/s Sentir

¿Amor? Química ¿Amanecer? Movimiento de rotación de la tierra respecto a su eje ¿Música?Distintas ondas de sonido que llegan a tus oídos ¿Cine? Imágenes que pasan frente a tus ojos tan rápidamente que llegan a tu cerebro como un movimiento ¿Hijo? Célula, embrión, feto ¿Estrellas? Bolas de gas quemándose a miles de millones de kilómetros de distancia (sí, Pumba)
¡¡¡La manía de saberlo todo!!! No podemos simplemente disfrutar de lo que está pasando, tenemos que saber porqué pasa, qué es lo que realmente (científicamente) está pasando.
Yo voto porque por un dia nos dejemos de analizar todo, de buscarle el como a las cosas que (nos) pasan y por una vez sintamos todo ¿Qué importa el motivo de lo que pasa, el origen , la explicación? Está pasando y tenemos que disfrutarlo, sentirlo pasay no sentarnos a estudiarlo. Seamos un poco más románticos con nuestra manera de ver la vida (y lo romántico no necesariamente tiene que tener que ver con el amor...) y empecemos a sentir más.

jueves, 8 de mayo de 2008

LaLuna

¿Vieron lo linda que está la luna hoydía? No pude dejar de escribirlo, tan delgadita, tan grande, tan redonda y tan anaranjada... me sorprendió...

lunes, 5 de mayo de 2008

Santiago se robó las estrellas

Hace mucho tiempo, cuando anochecía y la luna todavía tardaba en salir el cielo se plagaba de estrellas que formaban claras constelaciones y cubrían el cielo de formas y símbolos que inspiraban a poetas y amantes y, porque no decirlo, también a locos astrónomos.
Ahora, cuando anochece, haya o no luna, las estrellas ya no se ven, hasta en las noches más oscuras, solo las valientes Tres Marías y una triste Cruz del Sur se asoman, ya ni a Marte lo podemos reconocer, hasta a él se le ha ido su característico color anaranjado que solía impresionarnos.
En cambio, Santiago si se estrella de noche. Basta que desaparezca el sol para que un millón de luces, quietas y en movimiento se tomen la cuidad. Éstas no inspiran a astrónomos y solo a algunos inspirados poetas... y, digámoslo, son el escenario de algunos amantes también...
¿No será que Santiago se robó las estrellas? Aburrida de ver a sus amantes, a sus poetas y a sus astrónomos mirar al cielo de noche, quiso quedarse ella con las luces que los inspiraban. Por cada luz que prendió, por cada farol callejero o auto que circulaba por sus calles, tomó una estrella. Sólo algunas dieron la pelea y la ganaron, y son las que siguen allá arriba, inspirándonos.
¡Santiago, devuélvenos nuestras estrellas! ¡Las queremos de vuelta!