¿POR QUÉ?
He ahí el dilema, muchas ganas, mucho trabajo, mucha motivación… pero me paro a pensar, no, no me paro a pensar, hago mil cosas y soy feliz haciéndolas, pero ¿Por qué?
¿Soy activista? Me encanta hacer cosas, especialmente cuando tienen que ver con el servicio, cuando son cosas que ayudan a los demás, que los hacen felices, que los hacen mejores personas. ¿Lo hago por qué? Porque me hace feliz eso, porque encuentro que no hay mejor sensación que la de ver que lo que hiciste le sirvió a otro, no hay mejor paga que un gracias sincero y verdadero.
Un proyecto a nivel facultad. Antes de hacer proyectos, compartamos inquietudes. Ahora no queremos tus manos, queremos tu corazón, tus dudas, tus anhelos ¿Los tengo?
Darme cuenta sobre la marcha, o, más bien, al final. Ese es casi siempre mi objetivo cuando hago las cosas. Por el momento sé que tengo mucho que entregar donde me canalicen mis ganas y sé que cuando esté trabajando o cuando termine de trabajar voy a saber porque lo hice.
La mayoría de los proyectos en los que me he involucrado, por los que he trabajado, han sido en torno a la acción social, al servicio o a la espiritualidad. Esas son cosas que uno se cuestiona una vez en la vida ¿Porqué quiero hacer eso? Y que, si bien cada proyecto fue diferente, el sentido era el mismo: porque tengo vocación de servicio, porque entregar es lo mío.
Porque el país necesita jóvenes motivados que se vayan al norte a construir mediaguas, pero también necesita jóvenes constantes que le ayuden a los escolares que más lo necesitan en Puente Alto. También porque hay algunos a quienes no conocemos, pero también a nuestros amigos, que necesitan que se les eleve el espíritu, que se les muestre a Dios. Y yo tengo lo que se necesita para cumplir esas tareas, porque tengo ganas, porque estoy dispuesta y disponible y porque he vivido muchas cosas que estoy segura pueden ayudar a muchos.
El CAN, los trabajos de invierno, hasta el coro fueron cosas que hice los últimos dos años del colegio y una de mis principales motivaciones era devolverle la mano por lo que me había entregado en esos 14 años… La semana social, el retiro de confirmación, porque me lo pidieron mis compañeras y también porque sé que soy la mejor en eso y que todo lo que tengo adentro tengo que darlo porque sirve.
Pero a la facultad todavía no le debo nada, todavía no tengo un sello que me lleve a decir “la facultad me entregó las herramientas para ser lo que soy, ahora se lo retribuyo trabajando para ella, con ella” ¿Por qué un centro de alumnos? ¿Por qué trabajar junto con mi facultad, para mis compañeros? Lo primero, porque me lo pidieron, porque la experiencia en el colegio fue increíble, inolvidable y sobretodo enriquecedora y porque tengo que aprovechar la gente admirable que tengo al lado para trabajar, para potenciarnos y entregarle a la facultad todo lo que tenemos (¿Qué tenemos?)
No nació de mí… cuando la Mane me dijo “el próximo semestre nos deberíamos meter más en el centro de alumnos” yo pensé en trabajar, en acercarme a Cristián, a Alek, a la Ceci, a cualquiera de ellos y decirles “Tengo ganas de trabajar, tengo manos” Pero nunca en “Tengo ideas, tengo inquietudes, quiero cambiar esto y esto”
Y… no tengo motivos, tengo ganas… Pero tampoco lo hago porque sí, lo hago porque sé que al final va a haber un motivo, o quizás ni siquiera al final, sino en el camino.
¿Soy activista? Me encanta hacer cosas, especialmente cuando tienen que ver con el servicio, cuando son cosas que ayudan a los demás, que los hacen felices, que los hacen mejores personas. ¿Lo hago por qué? Porque me hace feliz eso, porque encuentro que no hay mejor sensación que la de ver que lo que hiciste le sirvió a otro, no hay mejor paga que un gracias sincero y verdadero.
Un proyecto a nivel facultad. Antes de hacer proyectos, compartamos inquietudes. Ahora no queremos tus manos, queremos tu corazón, tus dudas, tus anhelos ¿Los tengo?
Darme cuenta sobre la marcha, o, más bien, al final. Ese es casi siempre mi objetivo cuando hago las cosas. Por el momento sé que tengo mucho que entregar donde me canalicen mis ganas y sé que cuando esté trabajando o cuando termine de trabajar voy a saber porque lo hice.
La mayoría de los proyectos en los que me he involucrado, por los que he trabajado, han sido en torno a la acción social, al servicio o a la espiritualidad. Esas son cosas que uno se cuestiona una vez en la vida ¿Porqué quiero hacer eso? Y que, si bien cada proyecto fue diferente, el sentido era el mismo: porque tengo vocación de servicio, porque entregar es lo mío.
Porque el país necesita jóvenes motivados que se vayan al norte a construir mediaguas, pero también necesita jóvenes constantes que le ayuden a los escolares que más lo necesitan en Puente Alto. También porque hay algunos a quienes no conocemos, pero también a nuestros amigos, que necesitan que se les eleve el espíritu, que se les muestre a Dios. Y yo tengo lo que se necesita para cumplir esas tareas, porque tengo ganas, porque estoy dispuesta y disponible y porque he vivido muchas cosas que estoy segura pueden ayudar a muchos.
El CAN, los trabajos de invierno, hasta el coro fueron cosas que hice los últimos dos años del colegio y una de mis principales motivaciones era devolverle la mano por lo que me había entregado en esos 14 años… La semana social, el retiro de confirmación, porque me lo pidieron mis compañeras y también porque sé que soy la mejor en eso y que todo lo que tengo adentro tengo que darlo porque sirve.
Pero a la facultad todavía no le debo nada, todavía no tengo un sello que me lleve a decir “la facultad me entregó las herramientas para ser lo que soy, ahora se lo retribuyo trabajando para ella, con ella” ¿Por qué un centro de alumnos? ¿Por qué trabajar junto con mi facultad, para mis compañeros? Lo primero, porque me lo pidieron, porque la experiencia en el colegio fue increíble, inolvidable y sobretodo enriquecedora y porque tengo que aprovechar la gente admirable que tengo al lado para trabajar, para potenciarnos y entregarle a la facultad todo lo que tenemos (¿Qué tenemos?)
No nació de mí… cuando la Mane me dijo “el próximo semestre nos deberíamos meter más en el centro de alumnos” yo pensé en trabajar, en acercarme a Cristián, a Alek, a la Ceci, a cualquiera de ellos y decirles “Tengo ganas de trabajar, tengo manos” Pero nunca en “Tengo ideas, tengo inquietudes, quiero cambiar esto y esto”
Y… no tengo motivos, tengo ganas… Pero tampoco lo hago porque sí, lo hago porque sé que al final va a haber un motivo, o quizás ni siquiera al final, sino en el camino.
PORQUE QUIERO
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