Para mi cumpleaños, mis hermanas me regalaron una flor amarilla. Como recuerdo de los antiguos tiempos de caminar a orillas del río con coronas de flores trenzadas en el pelo.
La quise desde que la vi, desde que tomé el pequeño macetero en mis manos, quise que viviera, que creciera y que diera más amarillo por mucho tiempo más. La dejé en un lugar protegido y soleado, la regué diariamente, la vi crecer. Vi como cada día entregaba un poco más de amarillo, tal como yo quería.
Y entonces me fui...y la olvidé, no la vi más por días y no recordé regarla, ni dejarla al sol para que siguiera viviendo tan amarillamente como antes... Un día de tormenta voló, su tierra ya seca se desprendió de su macetero plástico y quedó tirada en cualquier lugar del jardín... Ya no entregaría amarillos nuca más.
Hace unos días, mirando por la ventana, entre las rosas rojas, veo un circulo verde con pequeños puntos amarillos. Salgo y me acerco para encontrar la explicación a esa incoherencia de colores en el jardín...
Ahí estaba mi flor... mi sueño de más amarillo para todos también se había hecho suyo y no se había dejado morir tan fácilmente. Ahí estaba mi flor, viva, llena de color, mi FLOR AMARILLA
domingo, 29 de marzo de 2009
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