(eran tres lineas antes de publicarlo en un espacio tan chico...)
Me encanta leer el final de los libros antes de empezarlos… y no hablo de saber en que termina, sino de conocer la frase con la que el autor decidió terminar esa historia y según eso decidir si me aventuro a leerla.
Trato de llevar siempre un papel y un lápiz en el bolso, por si en algún momento inesperado del día el cuerpo me pide escribir, por si la inspiración llega de golpe… o por si leo algo interesante que no quiero olvidar.
La mañana es mi parte favorita del día, me encanta porque siempre hace más frío, porque la luz del sol al salir es más pura y clara que a cualquier otra hora. Además, en la mañana el día futuro es más incierto y cercano que nunca.
Disfruto las propagandas de todo tipo, me encanta cuando un comercial en la tele me hace llorar, cuando un cartel de la calle me deja pensando, cuando un aviso de la radio me convence… pero los mejores son los que te dicen tan poco que necesitas saber que significan.
El otoño es mi estación: hace el frío suficiente como para abrigarse, el color aún no se ha ido de la naturaleza, aunque la va dejando de a poco, el naranjo le queda muy bien a los árboles. Y no hay nada más estimulante que el ruido de las hojas secas contra las zapatillas.
Tengo una obsesión con el agua… en todos los sentidos. Amo el mar sobre todas las cosas, mirarlo, escucharlo, sentirlo. Soy adicta a tomar agua, dos litros se me hacen pocos para un día. Y bañarme es otra cosa, compartir un espacio mutuo con el agua es mi mejor terapia.
Mis pies tienen claustrofobia, odian estar dentro de un zapato, aman sobre todas las cosas las chalas y para que decir el suelo, serían felices de andar así no más por la vida. Y eso me gusta, porque no me limito a sentir con las manos, los pies tienen mucho que decir también.
Marte es mi estrella preferida, la descubrí en el viaje de estudio, en la cordillera de la sal. Es tan naranjo, tan brillante, tan único y diferente. Y valiente, hasta en Santiago lo puedo reconocer, me encanta mirarlo desde mi ventana cuando cierro la cortina antes de irme a dormir.