miércoles, 22 de abril de 2009

A veces...

... me siento tonta. Cuando todo el mundo a mi alrededor responde segurisimo una pregunta y yo no estaba ni cerca de saber la respuesta. Cuando descubro que mis opiniones están basadas en... mis opiniones.


... me pongo polerón en protesta contra el calor. Y aunque a las 11 de la mañana ya no hace más frío, no me lo saco como si mi acto de rebeldía fuera a hacer que el calentamiento global se acabara y volviéramos al frío usual de abril. (ojo que fue originalmente escrito en el abril caluroso...)


... me descompenso cuando me doy cuenta que la gente a mi alrededor es muy diferente a mi. Que no comparten mis valores, que no son felices con lo mismo que yo... Que a la larga, no son como yo.


... me dan ganas de fumar. Nunca lo he hecho y ultimamente cada vez que veo un cigarro quiero tomarlo y aspirar con ganas para sentir el humo en mi garganta. Tengo ganas de decir "vamos a fumarnos un cigarrito" y de sentarme a solo fumar.





... estoy feliz. Porque sí ¿Por qué no?

lunes, 20 de abril de 2009

A ver quién pela el cable...

He estado pensando que publicar... he estado buscando cables pelados en mi mente, para compartirlos con ustedes... he estado nadando en un inquietante vacío, en un inquientante mundo real... he estado buscando... y no encontré nada mio, pero me dije ¿Y si no es mio?
Así que queda abierto el teclado, adelante, a ver su ustedes encuentran algo mejor que mi mente en reserva... Les ofrezco diez lineas, disparen, a ver que tienen.

martes, 14 de abril de 2009

Tr3s Líneas

(eran tres lineas antes de publicarlo en un espacio tan chico...)

Me encanta leer el final de los libros antes de empezarlos… y no hablo de saber en que termina, sino de conocer la frase con la que el autor decidió terminar esa historia y según eso decidir si me aventuro a leerla.

Trato de llevar siempre un papel y un lápiz en el bolso, por si en algún momento inesperado del día el cuerpo me pide escribir, por si la inspiración llega de golpe… o por si leo algo interesante que no quiero olvidar.

La mañana es mi parte favorita del día, me encanta porque siempre hace más frío, porque la luz del sol al salir es más pura y clara que a cualquier otra hora. Además, en la mañana el día futuro es más incierto y cercano que nunca.

Disfruto las propagandas de todo tipo, me encanta cuando un comercial en la tele me hace llorar, cuando un cartel de la calle me deja pensando, cuando un aviso de la radio me convence… pero los mejores son los que te dicen tan poco que necesitas saber que significan.

El otoño es mi estación: hace el frío suficiente como para abrigarse, el color aún no se ha ido de la naturaleza, aunque la va dejando de a poco, el naranjo le queda muy bien a los árboles. Y no hay nada más estimulante que el ruido de las hojas secas contra las zapatillas.

Tengo una obsesión con el agua… en todos los sentidos. Amo el mar sobre todas las cosas, mirarlo, escucharlo, sentirlo. Soy adicta a tomar agua, dos litros se me hacen pocos para un día. Y bañarme es otra cosa, compartir un espacio mutuo con el agua es mi mejor terapia.

Mis pies tienen claustrofobia, odian estar dentro de un zapato, aman sobre todas las cosas las chalas y para que decir el suelo, serían felices de andar así no más por la vida. Y eso me gusta, porque no me limito a sentir con las manos, los pies tienen mucho que decir también.

Marte es mi estrella preferida, la descubrí en el viaje de estudio, en la cordillera de la sal. Es tan naranjo, tan brillante, tan único y diferente. Y valiente, hasta en Santiago lo puedo reconocer, me encanta mirarlo desde mi ventana cuando cierro la cortina antes de irme a dormir.

domingo, 29 de marzo de 2009

Mi Flor Amarilla

Para mi cumpleaños, mis hermanas me regalaron una flor amarilla. Como recuerdo de los antiguos tiempos de caminar a orillas del río con coronas de flores trenzadas en el pelo.
La quise desde que la vi, desde que tomé el pequeño macetero en mis manos, quise que viviera, que creciera y que diera más amarillo por mucho tiempo más. La dejé en un lugar protegido y soleado, la regué diariamente, la vi crecer. Vi como cada día entregaba un poco más de amarillo, tal como yo quería.
Y entonces me fui...y la olvidé, no la vi más por días y no recordé regarla, ni dejarla al sol para que siguiera viviendo tan amarillamente como antes... Un día de tormenta voló, su tierra ya seca se desprendió de su macetero plástico y quedó tirada en cualquier lugar del jardín... Ya no entregaría amarillos nuca más.
Hace unos días, mirando por la ventana, entre las rosas rojas, veo un circulo verde con pequeños puntos amarillos. Salgo y me acerco para encontrar la explicación a esa incoherencia de colores en el jardín...
Ahí estaba mi flor... mi sueño de más amarillo para todos también se había hecho suyo y no se había dejado morir tan fácilmente. Ahí estaba mi flor, viva, llena de color, mi FLOR AMARILLA

lunes, 9 de marzo de 2009

Flotando

Tranquila a veces feliz
vacía a veces preocupada
vacía de nuevo hasta me quedo sin palabras
funciono y no me cuestiono nada
disfruto cada momento con la sensación de que nada queda
estoy tan vacía que no me extrañaría salir volando...

sábado, 21 de febrero de 2009

Oda a la Almohada (especialmente para zurdos)

Irreemplazablemente mía...
... Saco de sueños,
infinito fondo de plumas (o no)
donde van a parar todas las fantasías de mi inconsciente sueño REM.
Apasionado coleccionista de dilemas de mi vida,
mi blando oído, no se cansa de escuchar cada voz en mi mente.
Perfecta forma para que descansen mis pensamientos.
Me basta con poner mi cabeza sobre ti para sentir que el día,
por fin, se terminó.

sábado, 7 de febrero de 2009

De chica...

... Creía que el paso de cebra no valía si no pisabas la parte blanca, y que si pisabas la calle, te podía atropellar igual.
... Me encantaba quedarme mirando el techo del auto fijamente hasta que aparecían figuras, que si me quedaba contemplando por más rato, se deformaban. Y que si dejaba de mirarlas, desaparecían.
... Creía que las fábricas de Iansa, en realidad eran fábricas de nubes, que salían por sus chimeneas gigantes.
... Nunca creí en el Viejito Pascuero.
... Creía que, cuando dormía, Dios me sacaba el cerebro para poder ver lo que pensaba y así sabía todo lo que me pasaba. También creía que me manejaba con un joystick.
... Creía que los 15 años eran la edad perfecta.