martes, 1 de enero de 2008

De como se ha degenerado el ocio

"Ocio: cesación del trabajo, inactividad"
Diccionario Aristos
Ayer con una amiga estábamos haciendo una lista de a qué éramos adictas en el curso, sanamente hablando, por supuesto... Adivinen a que era (soy) adicta yo: al OCIO
Hace muchos, muchos años, un ocioso era un sabio. En Grecia, en Roma, no trabajar era sinónimo de pensar, si no tenías que estar trabajando la tierra, lavando ropa o gobernando un inmenso imperio, entonces estabas pensando... todo el tiempo, pensando. Así fue como llegaron a ser la rica "herencia grecolatina" que en los últimos siglos los profesores de historia nos enseñan que tenemos. Habían hombres que pensaban en como organizar el estado y gente que lo gobernaba, habían hombres que pensaban como construir acueductos y templos y gente que los construía, habían hombres que pensaban como darle explicación a los fenómenos naturales y gente que adoraba a múltiples dioses. En la antigüedad los ociosos mandaban el mundo, los ociosos la llevaban...
¿Y hoy día? Hoy día el ocioso es el que se sienta frente a la tele, con una Limón Soda en la mano (haz todo, haz NADA) que no piensa en gobiernos, ni en acueductos, ni en fenómenos naturales...por que NO PIENSA. Su cerebro se apaga...
Qué ironía, Griegos y Romanos creían que el ocio era encender el cerebro... y eso era, echarlo a andar. Y nosotros, que tanto heredamos de ellos, creemos que el ocio es apagarlo...TOTALMENTE.
Lo asumo, no me siento lo que es orgullosa de ser adicta al ocio, pero si de que ocupé parte de él en pensar en todo esto y se los digo ahora. No heredemos de los viejos barbudos de Apolo y Afrodita sólo la filosofía y la democracia, sino también la raíz de eso, la fuente de eso, el ocio productivo.
Que el no tener nada que hacer no signifique, precisamente, no hacer nada, que no sea un tiempo para apagar el cerebro, sino para echarlo a andar en cosas diferentes a estudiar o trabajar. Hay libros por leer y porqué no también por escribir, no vamos a ser imperios democráticos con acueductos y montones de dioses. Pero al menos no vamos a ser la generación Limón Soda (sin ofender, me encana su publicidad...) esos que no hacían nada, no pensaban nada.
Seamos ociosos... pero OCIOSOS ACTIVOS.

No hay comentarios.: