En ese tiempo en que contábamos nuestros años de vida con la sola ayuda de las manos, simplemente con acordábamos. Y ni siquiera teniamos que esforzarnos tanto. Que tanto podía significar lo que habíamos hecho hace meses, los compañeros nuevos que teníamos hace pocos años... Nuestras pequeñas mentes almacenaban las pocas cosas que necesitabamos. Nos dejábamos sorprender de tal manera que todo era siempre nuevo para nuestros sentidos, y aun no había nada guardado en nuestras cabecitas.
Ahora que necesitamos a otro para contar nuestros años, que las velas de a poco no caben en la torta (cuando la valentía es suficiente para poner el numero correcto)... Ahora ya estamos en edad de RECORDAR. No solo de acordarnos de la materia de la semana pasada, del nombre del profesor de castellano de cuarto medio o dell regalo que le hiciste el año pasado... Hoy vamos más allá, hoy quitamos un poco el polvo acumulado en la memoria para ver si podemos rescatar... Los columpios donde tratabamos de tocar las ramas de los árboles en el patio de la casa; el país secreto que se escondía solo "un poco más allá"; el tire y gane, el elástico, las cartas; esas navidades en la playa con familia que no reconocía; las energías para terminar de caminar de vuelta a la casa por el campo; cuando aprendí a leer, el silabario, mi abuela con su infinita paciencia....
Ya no tengo que simplemente acordarme... A mi cortos años ya voy más allá y recuerdo.
jueves, 20 de agosto de 2009
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