¿Amor? Química ¿Amanecer? Movimiento de rotación de la tierra respecto a su eje ¿Música?Distintas ondas de sonido que llegan a tus oídos ¿Cine? Imágenes que pasan frente a tus ojos tan rápidamente que llegan a tu cerebro como un movimiento ¿Hijo? Célula, embrión, feto ¿Estrellas? Bolas de gas quemándose a miles de millones de kilómetros de distancia (sí, Pumba)
¡¡¡La manía de saberlo todo!!! No podemos simplemente disfrutar de lo que está pasando, tenemos que saber porqué pasa, qué es lo que realmente (científicamente) está pasando.
Yo voto porque por un dia nos dejemos de analizar todo, de buscarle el como a las cosas que (nos) pasan y por una vez sintamos todo ¿Qué importa el motivo de lo que pasa, el origen , la explicación? Está pasando y tenemos que disfrutarlo, sentirlo pasay no sentarnos a estudiarlo. Seamos un poco más románticos con nuestra manera de ver la vida (y lo romántico no necesariamente tiene que tener que ver con el amor...) y empecemos a sentir más.
viernes, 16 de mayo de 2008
jueves, 8 de mayo de 2008
LaLuna
¿Vieron lo linda que está la luna hoydía? No pude dejar de escribirlo, tan delgadita, tan grande, tan redonda y tan anaranjada... me sorprendió...
lunes, 5 de mayo de 2008
Santiago se robó las estrellas
Hace mucho tiempo, cuando anochecía y la luna todavía tardaba en salir el cielo se plagaba de estrellas que formaban claras constelaciones y cubrían el cielo de formas y símbolos que inspiraban a poetas y amantes y, porque no decirlo, también a locos astrónomos.
Ahora, cuando anochece, haya o no luna, las estrellas ya no se ven, hasta en las noches más oscuras, solo las valientes Tres Marías y una triste Cruz del Sur se asoman, ya ni a Marte lo podemos reconocer, hasta a él se le ha ido su característico color anaranjado que solía impresionarnos.
En cambio, Santiago si se estrella de noche. Basta que desaparezca el sol para que un millón de luces, quietas y en movimiento se tomen la cuidad. Éstas no inspiran a astrónomos y solo a algunos inspirados poetas... y, digámoslo, son el escenario de algunos amantes también...
¿No será que Santiago se robó las estrellas? Aburrida de ver a sus amantes, a sus poetas y a sus astrónomos mirar al cielo de noche, quiso quedarse ella con las luces que los inspiraban. Por cada luz que prendió, por cada farol callejero o auto que circulaba por sus calles, tomó una estrella. Sólo algunas dieron la pelea y la ganaron, y son las que siguen allá arriba, inspirándonos.
¡Santiago, devuélvenos nuestras estrellas! ¡Las queremos de vuelta!
Ahora, cuando anochece, haya o no luna, las estrellas ya no se ven, hasta en las noches más oscuras, solo las valientes Tres Marías y una triste Cruz del Sur se asoman, ya ni a Marte lo podemos reconocer, hasta a él se le ha ido su característico color anaranjado que solía impresionarnos.
En cambio, Santiago si se estrella de noche. Basta que desaparezca el sol para que un millón de luces, quietas y en movimiento se tomen la cuidad. Éstas no inspiran a astrónomos y solo a algunos inspirados poetas... y, digámoslo, son el escenario de algunos amantes también...
¿No será que Santiago se robó las estrellas? Aburrida de ver a sus amantes, a sus poetas y a sus astrónomos mirar al cielo de noche, quiso quedarse ella con las luces que los inspiraban. Por cada luz que prendió, por cada farol callejero o auto que circulaba por sus calles, tomó una estrella. Sólo algunas dieron la pelea y la ganaron, y son las que siguen allá arriba, inspirándonos.
¡Santiago, devuélvenos nuestras estrellas! ¡Las queremos de vuelta!
jueves, 24 de abril de 2008
Como ángeles caídos del cielo
¿No creen que si los ángeles realmente bajaran a la tierra no se caerían? ¿No es un poco lógico que un ser celestial baje del cielo celestialmente (ya...) con música, nubes, luz?
Caerse... Seguro.
Caerse... Seguro.
miércoles, 23 de abril de 2008
Sentidos
Vista: Rojo, Verde, sombra con forma de bicicleta sobre la calle, rostros (que percibes por aquí y guardas allá arriba, por todo el tiempo que quieras) Oscuridad, nada de nada. Azul, Amarillo. Movimiento, distorsión (agua, ventana) Luz intensa, sensación de pupilas achicándose y la necesidad increíble de entrecerrar los párpados. Blanco - Negro.
Oído: Voces (¿las recordamos?) desde todas partes, o de una sola. Música, guitarra, saxo, piano. Sonidos, lluvia, estómago, viento. Ruidos (¿molestan?) autos, gritos, tantas voces juntas, alarmas.
Gusto: Cuatro, dulce, amargo, salado, ácido. Los reconocemos y los mezclamos y no sabemos como definirlos, como siempre. Algunos nos encantan, realmente, nos hacen sentir un placer inexplicable, inexplicablemente otros ni los soportamos. Ejemplos bastan, sobran y diferimos, estoy segura.
Olfato: Hay olor a... siempre, especialmente en Santiago, el olor a smog por muy cliché que suene, no se va. Infancia, amores, viejos, casas. Familias, personas, huelen así, la gente no suele oler 'a algo' sino todo lo contrario, hay cosas que huelen 'a alguien'. Yo huelo a OMO, mi ropa huele a mi.
Tacto: y por favor no solo en las manos. El agua en el pelo, la gente en el metro, el sol en la piel completa (¿tacto?) los pies sobre la arena, la arena sobre los pies, las lágrimas en las mejillas, los labios en los labios (nunca) Las manos, las manos sobre todo, hay que asumir que son las que más sienten porque con ellas 'tocamos', aunque toquemos con todo el cuerpo, con toda la piel, ellas son las que más gozan.
Bonus. Voz: está bien, no sentimos con la voz, pero hacemos sentir tanto. El inexplicable (lo sé, totalmente explicable) sonido que sale de 'no sé donde' por la garganta hacia donde quiera, ojalá a los oídos de alguien más. Graves, raspadas, ¿despacio?. Únicas
Sensual viene de sentidos.
Oído: Voces (¿las recordamos?) desde todas partes, o de una sola. Música, guitarra, saxo, piano. Sonidos, lluvia, estómago, viento. Ruidos (¿molestan?) autos, gritos, tantas voces juntas, alarmas.
Gusto: Cuatro, dulce, amargo, salado, ácido. Los reconocemos y los mezclamos y no sabemos como definirlos, como siempre. Algunos nos encantan, realmente, nos hacen sentir un placer inexplicable, inexplicablemente otros ni los soportamos. Ejemplos bastan, sobran y diferimos, estoy segura.
Olfato: Hay olor a... siempre, especialmente en Santiago, el olor a smog por muy cliché que suene, no se va. Infancia, amores, viejos, casas. Familias, personas, huelen así, la gente no suele oler 'a algo' sino todo lo contrario, hay cosas que huelen 'a alguien'. Yo huelo a OMO, mi ropa huele a mi.
Tacto: y por favor no solo en las manos. El agua en el pelo, la gente en el metro, el sol en la piel completa (¿tacto?) los pies sobre la arena, la arena sobre los pies, las lágrimas en las mejillas, los labios en los labios (nunca) Las manos, las manos sobre todo, hay que asumir que son las que más sienten porque con ellas 'tocamos', aunque toquemos con todo el cuerpo, con toda la piel, ellas son las que más gozan.
Bonus. Voz: está bien, no sentimos con la voz, pero hacemos sentir tanto. El inexplicable (lo sé, totalmente explicable) sonido que sale de 'no sé donde' por la garganta hacia donde quiera, ojalá a los oídos de alguien más. Graves, raspadas, ¿despacio?. Únicas
Sensual viene de sentidos.
lunes, 21 de abril de 2008
Mirar (antes de cruzar)
Derecha, izquierda, derecha, izquierda, derecha, izquierda... Que lindas son mis zapatillas, solo que están medias sucias, las debería lavar, y medias viejas, de más que me podría comprar unas nuevas... Es como irregular el diseño de la vereda, es imposible caminar a un paso normal y a la misma vez no pisar las líneas, deberían haber pensado en eso cuando la hicieron... Derecha, izquierda, derecha, izquierda... Uy! que onda la señora, que se fije por donde camina, mire para adelante la próxima vez (sentimiento recíproco por parte de la señora)... ¡Me encanta esta canción! Nada más rico que caminar con música, sin molestar a nadie y sin que nadie te moleste... Que raro, como que se acabó la vereda, parece que están arreglando porque hay piedras sueltas por todas partes... Derecha, izquierda, izquierda, derecha (digamos, para variar un poco)... Mmmm, hay que cruzar...
MIRO HACIA LOS DOS LADOS. Hay un mundo allá afuera.
Dejemos de mirar al suelo, hay tanto que ver en el camino, no solo si vienen o no autos para poder cruzar.
Mira, siente, disfruta. Camina.
MIRO HACIA LOS DOS LADOS. Hay un mundo allá afuera.
Dejemos de mirar al suelo, hay tanto que ver en el camino, no solo si vienen o no autos para poder cruzar.
Mira, siente, disfruta. Camina.
¿Similitud Cerebral?
Y yo que me creía única, que no entendía como iba a sobrevivir en un mundo de números con mi cerebro de palabras. Resulta que no.
Imaginaba mi cerebro como un campo de batalla entre dígitos y palabras, peleando infinitamente por conquistar mis pensamientos. Cálculo contra el blog, contabilidad contra mis ganas insaciables de leer leer leer. Pero sobre todo, pensaba que a nadie más le pasaba.
Pues, trsite realidad la mía, esa batalla a muerte es la que se vive a cada minuto en los cerebros de muchos que no saben como pensar, que no saben qué pensar y que, sobre todo, no saben como codificar sus pensamientos (si claro, como si alguien se cuestionara como codificar los pensamientos...)
Existe una trisite similitud cerebral que rompe un poco mis esquemas, que derrumba mi mayor disyuntiva y que, en contra de las leyes anturales, no me deja más tranquila, sino que me colapsa más todavía.
No tiene ningún sentido, pero tenía que decirlo.
Imaginaba mi cerebro como un campo de batalla entre dígitos y palabras, peleando infinitamente por conquistar mis pensamientos. Cálculo contra el blog, contabilidad contra mis ganas insaciables de leer leer leer. Pero sobre todo, pensaba que a nadie más le pasaba.
Pues, trsite realidad la mía, esa batalla a muerte es la que se vive a cada minuto en los cerebros de muchos que no saben como pensar, que no saben qué pensar y que, sobre todo, no saben como codificar sus pensamientos (si claro, como si alguien se cuestionara como codificar los pensamientos...)
Existe una trisite similitud cerebral que rompe un poco mis esquemas, que derrumba mi mayor disyuntiva y que, en contra de las leyes anturales, no me deja más tranquila, sino que me colapsa más todavía.
No tiene ningún sentido, pero tenía que decirlo.
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