Alguna autoridad decidió que la falta de memoria sería el tema peliculero del semestre, será por nuestra falta de memoria con sus tareas quizás…
Vimos “El hombre sin pasado” de esas películas que uno no se imagina ver hasta que se mete a un electivo de cine o se la topa en el cable una noche de insomnio. Al protagonista lo asaltaban en la estación del tren y le pegaban tan duro que olvidaba todo…un Jhon Doe pero con vista en colores. Desacostumbrado a la pobreza, es socorrido por un hombre cualquiera que lo alberga en su casa y lo ayuda con su problema. No la terminamos de ver, pero arrienda un contenedor para vivir y le empieza a gustar una niña de las que les dan comida a los indigentes.
Luego vino “Memento”, la versión Hollywoodense de “El hombre sin pasado” con asesinato incluido. Sólo que este protagonista no pierde la memoria total, solo no recuerda lo que acaba de pasar, lamentablemente no olvida la atrocidad que le hacen a su esposa antes de asesinarla. La película va y viene (y literalmente lo hace) en esta trama, Leonard encontrando al asesino, matándolo, luego volvemos al pasado, lo descubre, lo encuentra, volvemos más atrás… tampoco la terminamos de ver.
¿Qué nos pasa? si hasta el cine retrata la falta de memoria es porque algo grave pasa, alguien en una comprensión de lectura de hace poco dijo que el cine es como un púlpito, sirve para educar a la gente tanto como la iglesia. Algo nos quieren decir, estamos perdiendo la memoria, ya no nos interesa recordar, estamos viviendo excesivamente el presente… ¿Qué nos pasa?
Son dos tipos de perdida distintas. La total representa la triste realidad de tener que olvidarlo TODO para empezar una nueva vida, más pobre, pero más positiva y simple, no podemos hacer borrón y cuenta nueva porque estamos demasiado anclados a la vida que llevamos, no concebimos un mundo (aunque sea un mundo mejor) son todo lo que hoy tenemos.
La parcial es más compleja, porque recuerda solo lo que ya no puede recuperar, en su pasado recordable existe una mujer, que en el presente ya no recuerda, que está muerta. “Todo tiempo pasado fue mejor” esa es la frase que engloba la situación de Leonard y la de algunos hoy en día, estamos tan pegados con los recuerdos de antaño, de todo lo bueno que fue la vida antes, que nos negamos rotundamente a ver lo que hoy pasa, a vivir el presente y actuamos como si cada día perdiésemos la memoria.
De algo sirvió ver tanta memoria perdida. No nos vamos a acordar más o menos de las tareas, pero al menos haremos del Carpe Diem nuestra filosofía de vida y agregaremos a nuestra rutina el diario de vida y las fotografías… para NO OLVIDAR.
miércoles, 27 de junio de 2007
viernes, 22 de junio de 2007
No le puse título porque escribo solo con el afán de dejar acá un recuerdo...
Hoydía fuimos a Isla Negra con la generación y fue increíble, llovía a cántaros y recorrer la casa de Neruda fue un éxtasis, cada detalle, cada rincón, todo poéticamente pensado por él... es seco (ok...era).
Después hicimos un trabajo literario, obvio que 100% inspirada, me encantó, respondí sus preguntas, creé con su historia, me aproveché de la magia del lugar para escribir y todo salió demaciado bien.
Pero lo mejor fue la vuelta, caminar docientos metros de la casa hasta el bus con una lluvia casi agresiva, sintiendo cada gota en mi cara, en mi parca, en mis manos...que onda como me encanta mojarme en la lluvia.
Hoydía fuimos a Isla Negra con la generación y fue increíble, llovía a cántaros y recorrer la casa de Neruda fue un éxtasis, cada detalle, cada rincón, todo poéticamente pensado por él... es seco (ok...era).
Después hicimos un trabajo literario, obvio que 100% inspirada, me encantó, respondí sus preguntas, creé con su historia, me aproveché de la magia del lugar para escribir y todo salió demaciado bien.
Pero lo mejor fue la vuelta, caminar docientos metros de la casa hasta el bus con una lluvia casi agresiva, sintiendo cada gota en mi cara, en mi parca, en mis manos...que onda como me encanta mojarme en la lluvia.
lunes, 18 de junio de 2007
(De como) Una Historia...
El tiempo como un libro
Su tiempo era un libro, cada momento preciado una página, cada etapa un capítulo. Llevaba registro de cada palabra en aquel libro, de cada mirada, de cada sonido.
Una vez el lápiz se acabó y pudo ver como todo el tiempo se paraba, como estaba solo en un mundo como una fotografía. Cuando escribió con el lápiz nuevo, tuvo que volver a leer la historia, para no olvidar nada.
Cuando vio un reloj, creyó ver una historia mínima relatada en números del uno al doce mientras cada manecilla giraba a destiempo propio.
A veces su memoria se perdía y parecía ser que la tinta en cada página iba desapareciendo… lentamente. Pero cada vez lo volvió a escribir sin perder una sola palabra, un solo segundo en el libro.
Todos los seres queridos que nunca volverían a vivir se los podía visitar en cada biblioteca, a veces con más de un ejemplar, para que nadie se quedara sin el recuerdo de cada una de esas historias que, a veces, habían compartido.
Le gustaba terminar momentos con puntos suspensivos para nunca perder el sueño de algún día retomar aquellos recuerdos que hacían su historia, su libro.
El amor en su vida era un extraño entrelazar de historias donde terminaban siendo una sola, pero en distintas vidas, con ese amor compartía cada página que ya había sido escrita y ensayaba las que soñaba escribirían juntos.
No lograba explicarlo, pero a veces aparecían colores distintos en las páginas que hacían esos recuerdos especiales, atractivos.
Sus padres tenían en sus libros parte de su historia cuando él aún no podía guardar en sus páginas, sus recuerdos.
Cuando ya muchas páginas habían pasado, cuando ya había escrito muchos capítulos, el lápiz empezó a escribir más lento, las palabras se demoraban cada vez más en salir…Estaba envejeciendo.
Hasta que un día el lápiz se acabó. Él esperó a que regresara uno nuevo, mas nunca pasó cuando menos se lo esperaba… El libro se cerró.
* F I N *
Su tiempo era un libro, cada momento preciado una página, cada etapa un capítulo. Llevaba registro de cada palabra en aquel libro, de cada mirada, de cada sonido.
Una vez el lápiz se acabó y pudo ver como todo el tiempo se paraba, como estaba solo en un mundo como una fotografía. Cuando escribió con el lápiz nuevo, tuvo que volver a leer la historia, para no olvidar nada.
Cuando vio un reloj, creyó ver una historia mínima relatada en números del uno al doce mientras cada manecilla giraba a destiempo propio.
A veces su memoria se perdía y parecía ser que la tinta en cada página iba desapareciendo… lentamente. Pero cada vez lo volvió a escribir sin perder una sola palabra, un solo segundo en el libro.
Todos los seres queridos que nunca volverían a vivir se los podía visitar en cada biblioteca, a veces con más de un ejemplar, para que nadie se quedara sin el recuerdo de cada una de esas historias que, a veces, habían compartido.
Le gustaba terminar momentos con puntos suspensivos para nunca perder el sueño de algún día retomar aquellos recuerdos que hacían su historia, su libro.
El amor en su vida era un extraño entrelazar de historias donde terminaban siendo una sola, pero en distintas vidas, con ese amor compartía cada página que ya había sido escrita y ensayaba las que soñaba escribirían juntos.
No lograba explicarlo, pero a veces aparecían colores distintos en las páginas que hacían esos recuerdos especiales, atractivos.
Sus padres tenían en sus libros parte de su historia cuando él aún no podía guardar en sus páginas, sus recuerdos.
Cuando ya muchas páginas habían pasado, cuando ya había escrito muchos capítulos, el lápiz empezó a escribir más lento, las palabras se demoraban cada vez más en salir…Estaba envejeciendo.
Hasta que un día el lápiz se acabó. Él esperó a que regresara uno nuevo, mas nunca pasó cuando menos se lo esperaba… El libro se cerró.
* F I N *
sábado, 16 de junio de 2007
De como la nieve como una fotografía
El otro día pasó algo increíble en el colegio, acaba de salir de un ensayo y hacía un frío que se me caían las manos... llovía, y de repente, se pone a NEVAR... se mueren lo increíble, en verda yo la huasa que goza tanto con ver nevar, pero en verda que encuentro que es una experiencia única.
Un par de horas después, yo parada en la vereda esperando que me vineran a buscar, mientras lentamente me cubría de nieve blanca y (MUY) fría.
Ahí estaba yo, parada, con las cosas en la mano, sintiendo la nieve caer por toas partes, cuando percibí un leve detenimiento del tiempo y el movimiento. Y es que la nieve cae incesantemente, verticalmente, iluminadamente blanca mientras el mundo sigue girando, pero si te para un rato y ves como la nieve se roba todo el movimiento de antes y quedas atrapada en una deliciosa inmovilidad fotográfica.
Pasas a ser una foto y la nieve se queda con la vida que antes tenías, ella es quien se mueve, quien se ve y tu ahí, quieta, sintiendo la paz mientras la nieve se hace cargo de tu vida.
¿Y quien no quiere que por un segundo alguien se encargue de su vida? Descubrí como hacerlo, solo quedate quieta bajo la nieve y siente como su blanquísimo movimiento te saca de todo esquema y te mete en una fotografía...por un par de segundos.
En todo caso lamentablemente pésimo final, algo hace que salgas de tu inmóvil éxtasis y que vuelvas a vivir y la nieve vuelva a adquirir la quietud que debe de tener, pero va a estar cayendo siempre, esperando que te detengas para vivir tus segundos de felicidad.
Un par de horas después, yo parada en la vereda esperando que me vineran a buscar, mientras lentamente me cubría de nieve blanca y (MUY) fría.
Ahí estaba yo, parada, con las cosas en la mano, sintiendo la nieve caer por toas partes, cuando percibí un leve detenimiento del tiempo y el movimiento. Y es que la nieve cae incesantemente, verticalmente, iluminadamente blanca mientras el mundo sigue girando, pero si te para un rato y ves como la nieve se roba todo el movimiento de antes y quedas atrapada en una deliciosa inmovilidad fotográfica.
Pasas a ser una foto y la nieve se queda con la vida que antes tenías, ella es quien se mueve, quien se ve y tu ahí, quieta, sintiendo la paz mientras la nieve se hace cargo de tu vida.
¿Y quien no quiere que por un segundo alguien se encargue de su vida? Descubrí como hacerlo, solo quedate quieta bajo la nieve y siente como su blanquísimo movimiento te saca de todo esquema y te mete en una fotografía...por un par de segundos.
En todo caso lamentablemente pésimo final, algo hace que salgas de tu inmóvil éxtasis y que vuelvas a vivir y la nieve vuelva a adquirir la quietud que debe de tener, pero va a estar cayendo siempre, esperando que te detengas para vivir tus segundos de felicidad.
martes, 22 de mayo de 2007
De como el título me deja sin palabras
Eso po...resulta que se me viene a la mente una idea increíble, el blog de la vida y le pongo un título tan bkn cmo la idea.
Cuando bajo para escribir mi gran idea, para desarrollarla, para que todos entiendan tal cual yo imaginé el concepto... el título me deja sin palabras y todo me suena redundante, pero no puedo omitir el título, es la parte más entretenida...
Cuando bajo para escribir mi gran idea, para desarrollarla, para que todos entiendan tal cual yo imaginé el concepto... el título me deja sin palabras y todo me suena redundante, pero no puedo omitir el título, es la parte más entretenida...
lunes, 14 de mayo de 2007
jueves, 10 de mayo de 2007
De como las palabras se hacen más faciles cuando salen del lápiz
Llegas a dar la prueba de un libro y resulta que al profesor se le ocurrió hacerla oral. Tu nota se va en tres preguntas que debes responder en el minuto. Entonces te da un ataque de muletillas, llenad tu respuesta de "como que..." "cachai" o cosas peores. Las ideas se te agolpan en la garganta y salen sin orden coherente alguno y tu respuesta queda como una amalgama de conocimientos desordenados y casi indescifrables...
Despiertas, todo era una pesadilla, llegas al colegio y te entregan una prueba de ocho preguntas que debes desarrollar en una hora y media y las respuestas pueden medir cuanto tu conocimiento quiera. Te tomas tu tiempo, ordenas tus ideas, eliminas las muletillas y borras las palabras que ya no te gustan y la prueba es una perfecta imagen de tus conocimientos.
Escribes para vaciar tu cerebro, para transformar todo en tinta sobre un papel y en el futuro poder recordar (y reirte de) todo lo que pensabas. El lápiz te ayuda, las teclas te ayudan, todo se hace más fácil cuando tu mente empieza a aparecer ante tus ojos y todo está más ordenado y claro.
No hay mucho más que decir, nada más alivinte que un lápiz y un papel o un teclado y una pantalla cuando tu cerebro va a explotar, cuando viste algo increíble y no quieres que se te olvide, todo queda ahí y tu memoria se divide en dos, tu cabeza y tus cuadernos, tus blogs, tus palabras.
Las palabras la llevan y escritas...SE QUEDAN
Despiertas, todo era una pesadilla, llegas al colegio y te entregan una prueba de ocho preguntas que debes desarrollar en una hora y media y las respuestas pueden medir cuanto tu conocimiento quiera. Te tomas tu tiempo, ordenas tus ideas, eliminas las muletillas y borras las palabras que ya no te gustan y la prueba es una perfecta imagen de tus conocimientos.
Escribes para vaciar tu cerebro, para transformar todo en tinta sobre un papel y en el futuro poder recordar (y reirte de) todo lo que pensabas. El lápiz te ayuda, las teclas te ayudan, todo se hace más fácil cuando tu mente empieza a aparecer ante tus ojos y todo está más ordenado y claro.
No hay mucho más que decir, nada más alivinte que un lápiz y un papel o un teclado y una pantalla cuando tu cerebro va a explotar, cuando viste algo increíble y no quieres que se te olvide, todo queda ahí y tu memoria se divide en dos, tu cabeza y tus cuadernos, tus blogs, tus palabras.
Las palabras la llevan y escritas...SE QUEDAN
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