El tiempo como un libro
Su tiempo era un libro, cada momento preciado una página, cada etapa un capítulo. Llevaba registro de cada palabra en aquel libro, de cada mirada, de cada sonido.
Una vez el lápiz se acabó y pudo ver como todo el tiempo se paraba, como estaba solo en un mundo como una fotografía. Cuando escribió con el lápiz nuevo, tuvo que volver a leer la historia, para no olvidar nada.
Cuando vio un reloj, creyó ver una historia mínima relatada en números del uno al doce mientras cada manecilla giraba a destiempo propio.
A veces su memoria se perdía y parecía ser que la tinta en cada página iba desapareciendo… lentamente. Pero cada vez lo volvió a escribir sin perder una sola palabra, un solo segundo en el libro.
Todos los seres queridos que nunca volverían a vivir se los podía visitar en cada biblioteca, a veces con más de un ejemplar, para que nadie se quedara sin el recuerdo de cada una de esas historias que, a veces, habían compartido.
Le gustaba terminar momentos con puntos suspensivos para nunca perder el sueño de algún día retomar aquellos recuerdos que hacían su historia, su libro.
El amor en su vida era un extraño entrelazar de historias donde terminaban siendo una sola, pero en distintas vidas, con ese amor compartía cada página que ya había sido escrita y ensayaba las que soñaba escribirían juntos.
No lograba explicarlo, pero a veces aparecían colores distintos en las páginas que hacían esos recuerdos especiales, atractivos.
Sus padres tenían en sus libros parte de su historia cuando él aún no podía guardar en sus páginas, sus recuerdos.
Cuando ya muchas páginas habían pasado, cuando ya había escrito muchos capítulos, el lápiz empezó a escribir más lento, las palabras se demoraban cada vez más en salir…Estaba envejeciendo.
Hasta que un día el lápiz se acabó. Él esperó a que regresara uno nuevo, mas nunca pasó cuando menos se lo esperaba… El libro se cerró.
* F I N *
lunes, 18 de junio de 2007
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1 comentario:
ta buenisimo
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