domingo, 30 de agosto de 2009

Me encanta todo eso!

Me encanta el sonido del agua cuando cae en el vaso.
Me encanta como el pasto se mueve con el viento y se marcan unas líneas más claras.
Me encanta el pan con palta.
Me encanta meter mis pies en la arena cuando está fría y seca y sentir los granitos entre mis dedos.
Me encanta ver películas.
Me encanta llorar.
Me encanta la coca cola con hielo, después de un rato.
Me encanta escribir cosas que me encanten leer.
Me encanta abrir la ventana, después del desayuno, y acostarme de nuevo.
Me encanta abrazar a mi mamá. Me encanta abrazar.
Me encanta bañarme. En la piscina, en el mar, en un lago, pero no en la tina.
Me encanta que haga frío y ponerme al sol.
Me encanta el olor a jazmín.
Me encanta el sonido de las patas de los caballos sobre el pavimento.
Me encanta bostezar y estornudar.
Me encanta la chirimoya.
Me encantan los organilleros.
Me encanta adivinar que están cocinando cuando abro la puerta de la cocina.
Me encanta el olor de los libros antiguos.
Me encanta manejar con las ventanas abiertas cuando hace un poco de frío.

jueves, 20 de agosto de 2009

La edad para recordar

En ese tiempo en que contábamos nuestros años de vida con la sola ayuda de las manos, simplemente con acordábamos. Y ni siquiera teniamos que esforzarnos tanto. Que tanto podía significar lo que habíamos hecho hace meses, los compañeros nuevos que teníamos hace pocos años... Nuestras pequeñas mentes almacenaban las pocas cosas que necesitabamos. Nos dejábamos sorprender de tal manera que todo era siempre nuevo para nuestros sentidos, y aun no había nada guardado en nuestras cabecitas.
Ahora que necesitamos a otro para contar nuestros años, que las velas de a poco no caben en la torta (cuando la valentía es suficiente para poner el numero correcto)... Ahora ya estamos en edad de RECORDAR. No solo de acordarnos de la materia de la semana pasada, del nombre del profesor de castellano de cuarto medio o dell regalo que le hiciste el año pasado... Hoy vamos más allá, hoy quitamos un poco el polvo acumulado en la memoria para ver si podemos rescatar... Los columpios donde tratabamos de tocar las ramas de los árboles en el patio de la casa; el país secreto que se escondía solo "un poco más allá"; el tire y gane, el elástico, las cartas; esas navidades en la playa con familia que no reconocía; las energías para terminar de caminar de vuelta a la casa por el campo; cuando aprendí a leer, el silabario, mi abuela con su infinita paciencia....
Ya no tengo que simplemente acordarme... A mi cortos años ya voy más allá y recuerdo.

domingo, 2 de agosto de 2009

Luz

Volé eternamente en una oscuridad total. Hacia la linea donde nacían y morían los colores. Hacia el amarillo y el azul, el celeste y hasta el blanco.
Lo miraba fijamente con un temor constante a que desapareciera. Mis ojos se cansaban, mis párpados pesaban y de pronto, sin darme cuenta, ya no estaban... Los había perdido y volvía a volar a oscuras.
Cerré los ojos, dejando que el peso de mis párpados cayera sobre ellos y poder descansar. Siempre con la esperanza de que cuando los volviera a abrir, los colores estarían de vuelta y volaría hacia ellos.
Para algún día, ALCANZARLOS.

viernes, 24 de julio de 2009

Pasar el Testimonio

Eso que aprendí a hacer en las insoportables clases de gimnasia (que por fin ya no existen!) ahora lo hago en la vida… Me tocó recibirlo, ahora lo tengo en mis manos y es mi deber llevarlo a otras, no sin antes aprender de él y enseñar con él.
Hace un año yo era una esponja seca, sedienta en busca de una llave que me llenara de esa agua desconocida que en mucho ayudó a que hoy sea quien soy. Me empapé con las palabras de otros, las hice mías, la trabajé, les “metí cabeza”... Hasta que esas palabras se transformaron en una parte de lo que soy y que, ahora, me toca entregar.
Gracias a esa agua, hoy me toca ser la llave. Tengo el testimonio en mis manos, en mis palabras y en mi manera de ser y es mi deber mostrarlo. Ahora veo a quienes son esponjas como lo fui yo y tengo todas las ganas de ser agua para ellos, aunque todavía me queda mucho por aprender y aunque todavía hay partes de mi esponja que esperan recibir agua, lo que yo tengo, lo entrego a quienes lo buscan… y a quienes no también un poco, a ver si se dan cuenta que todos lo necesitamos.

viernes, 3 de julio de 2009

XX

Hasta hoy, he vivido 20 años... Algo así como 7300 días, o como 175200 horas, o como, ojo: 630.720.000 segundos.

Decidí celebrar todo ese tiempo vivido de una manera diferente: Me levanté a las 6 de la mañana, todos dormían en mi casa. Sonreí durante cinco horas y, aunque agota, valió tanto la pena. Me cantaron en la vereda, comimos torta en la misma esquina... Batí un record, y no precisamente deportivo...

GRACIAS. Por todos los saludos, los abrazos, las tortas. A los que escribieron, los que llamaron, los que vinieron!! A los que no pudieron venir, los que no podian venir pero aparecieron! Por los regalos, los completos, "seduccion", "cariñosa". A los que se fueron temprano, los que se quedaron a ayudarme. Los que me dieron plata en la esquina... y los que no también. GRACIAS POR LOS MEJORES 20 AÑOS!!!!

miércoles, 17 de junio de 2009

Adiós a los árboles de Parque Bustamante

Ya hace tiempo les había llegado el otoño. Sus troncos delgados y altos, ya blancos de tantos años de ver gente pasar sin notarlos. Sus difusas y a veces imperceptibles ramas, se frenaban obligadas al llegar al blanco cielo.
... Ya hace tiempo les había llegado el otoño. Sus hojas remolino habían caído durante tanto tiempo que ya estaban detenido, flotando por años en el mismo lugar. Nunca supe si eran blancas o verdes, y siempre esperé que giraran hasta el suelo para poder recogerlas.
... Ya hace tiempo les había llegado el otoño. Hasta que un buen día, y tan solo por amor al arte, se los llevaron. No me despedí de sus alargados troncos, no vi caer sus inexistentes ramas... y guardo en mi memoria sus inolvidables hojas remolino.

lunes, 8 de junio de 2009

Mal día

Te levantas y, por alguna extraña razón, no es un buen día. Puedes haber dormido increíble, puede ser un día precioso (la definición de día precioso se la dejo a cada uno) pero hay algo en tí que te dice que hoy no es un buen día. Y no hay nada que hacer.
Quedan dos opciones, salir a vivirlo, o quedarse a sufrirlo.
Sales a vivirlo, total el mundo sigue andando aunque te quedes. Y pasan las horas, las clases, las caras... Y el día no parece mejorar. Miras a todos lados buscando algo que haga la diferencia, rogando que por favor te saquen de este día pésimo. Te esfuerzas, en serio. Llegas a tu casa con la sensación de que nada bueno pasó, que el mundo anduvo, sí, pero sin ti. Que se vaya rápido la luz para que se acabe este suplicio.
O te quedas. Total con este ánimo no le sirves a nadie. Y pasan las horas, las horas y las horas. No hay nada que hacer en este mundo que, por alguna razón, no quiere sonreirte. La única diferencia entre ahora y hace tres horas atrás es, básciamente, ninguna. Divides el día en antes y después de comida porque nada más pasa. La cama te consume, te devora, te llama todo el tiempo. Las plantas de tus pies no entienden nada ¿No deberíamos estar soportando el peso hace mucho rato? No es que se quejen, solo no entienden. Que se vaya rápido la luz para que se acabe este suplicio.
Menos mal que, tarde o temprano, la luz se va. Cierras los ojos sin ganas, sin cansancio, sin sueño. Menos mal que los días malos duran 24 horas (lamentablemente igual que los buenos). Y mañana será otro día... ¡Y ojalá uno de los mejores!